viernes, 12 de diciembre de 2008

OLALLO RUBIO NOS PONE A TODOS UN PRECIO

¿Y TÚ, CUANTO CUESTAS? (2007)
Escrita y dirigida por Olallo Rubio.
Producida por Lynn Fainchtein y Antonio Reyes.

Un hombre vestido en traje y sentado sobre una silla está a punto de suicidarse. Sostiene una pistola y nos queda claro por la expresión lastimera en sus facciones que ha llegado al final de sus fuerzas. No le queda de otra. Pero justo cuando introduce el arma en su boca y se dispone a jalar el gatillo, una amigable voz en inglés lo persuade de no tomar su vida, animándolo a buscar una opción infalible para salir de sus problemas: venderse a si mismo. Estamos presenciando un infomercial sobre los enormes beneficios económicos a los que uno puede aspirar tan sólo poniéndole un precio a su cuerpo, sus ideas, sus sueños y su personalidad, dejándolos a la merced de un sistema monstruoso que comprende a la mercadotecnia, los medios electrónicos, los gobiernos capitalistas y el imperialismo norteamericano. Momentos después volveremos a ver el mismo infomercial, sólo que ahora hablado en español y hecho especialmente para México. Y más adelante, seremos bombardeados con otros productos igual de sugerentes, como una crema especial para hacer más oscuro el color de nuestra piel, una aerolínea llamada Aero Coyote que se dedica a transportar braceros al otro lado de la frontera y una marca de cigarros de marihuana, entre otros. A esto le siguen entrevistas a personas de diferentes estratos socio-económicos en Nueva York y el Distrito Federal, comerciales, graficas, cifras estadísticas, fotografías, material de stock, rótulos con frases textuales de diversos autores, caricaturas, música…todo en dosis insultantes para los sentidos y a velocidades salvajes. Como si alguien hubiese removido la pantalla de la sala cinematográfica y la hubiera sustituido con un gigantesco monitor de televisión. A estas alturas, ¿quién sería capaz de notar la diferencia?

Estamos atrapados en la opera prima de Olallo Rubio. Y por consiguiente, estamos atrapados también en su cabeza, ya que ahí seguramente encontraríamos el mismo asalto voraz de imágenes. Este mexicano de ascendencia hispano-libanesa y criado en Estados Unidos, quien se diera a conocer hace unos pocos años como el director general de la ahora desaparecida Radioactivo 98.5, quiere que veamos lo que él ve. En algunos momentos, lo logra. En muchos otros, no tanto. ¿Y Tú Cuanto Cuestas? funciona mejor como documental cuando, por ejemplo, permite hablar por si solos a los apabullantes constrastes entre lo que para un vendedor de DVD´s piratas en el mercado de El Chopo sería el precio de la vida humana y lo que esto mismo sería para un ejecutivo afro americano caminando de noche por Times Square. Planteándole una misma pregunta a su tierra natal primero y a su adoptiva después, Rubio comienza a dar señales de cuando menos estar encaminándose a que su público supuestamente esclavizado por el consumismo le caiga el veinte de la relación amor-odio con el poderoso vecino del norte. En cambio, los resultados distan mucho de ser efectivos cuando intenta valerse de la parodia y el humor negro en el tratamiento de temas periféricos como la migración y la posible legalización de las drogas. En lo único que contribuye con esto es en acercar su discurso cada vez más a lo redundante. Usar el formato de la televisión como un medio de denuncia hacia ella misma es como querer introducir un espejo distorsionado dentro de una casa de los espejos; un juego peligroso que no cualquiera puede ganar. Aunque Olallo Rubio no lo logra por mucho, no se pierde nada con ver su intento.

NEGOCIOS MORTALES

HOMBRE PELIGROSO (LORD OF WAR, 2005)
Escrita y dirigida por Andrew Niccol.
Producida por Nicolas Cage, Norman Golightly, Andreas Grosch, Andrew Niccol, Chris Roberts, Teri-Lin Robertson y Philippe Rousselet.
Protagonistas: Nicolas Cage, Jared Leto, Bridget Moynahan, Ian Holm, Ethan Hawke, Jean Pierre Nshanian, Eamonn Walker y Donald Sutherland.

Sin duda alguna, las posturas políticamente desafiantes predominan en muchas de las propuestas cinematográficas de este año. De las cinco películas nominadas al Oscar, al menos tres de ellas tocan una fibra muy sensible en cuanto a temáticas que incluyen la homosexualidad, la lucha contra el terrorismo y la intolerancia racial. Sin la menor intención de quedarse corta en esta linea, Hombre Peligroso ilustra de manera aguda y gráfica el apoyo armamentista del que varios países devastados por la guerra se han visto y se ven suministrados debajo del agua gracias al gobierno de los Estados Unidos. Para exponer dramáticamente tal argumento, se vale de la narración en primera persona de su protagonista, Yuri Orlov, un ruso emigrado a Estados Unidos durante los años ochenta e interpreado por Nicolas Cage, quien luego de presenciar un asesinato perpetrado por la mafia, descubre su verdadera vocación en la venta de armas de fuego. Sólo que como todo emigrante deslumbrado por el sueño americano, Yuri cae rápidamente en la cuenta de que tener lo suficiente nunca es suficiente. Apuesta siempre por lo más alto. Y es por eso que, de la noche a la mañana, deja de vender pistolas de puerta en puerta para convertirse en el principal proveedor armamentista ilegal de Africa y la antigua Unión Soviética, entre otras naciones. Sus millonarios contratos con lideres y dictadores (le importa poco si le vende a la democracia o al fascismo con tal de que le paguen) procuran que pueda disfrutar de una limosina, un lujoso apartamento en Nueva York y una modelo por esposa, así como otras comodidades.

A partir de aquí, se sobre entiende un poco que Yuri acabará pagando el precio por su estilo de vida y las consecuencias indirectas de sus negocios sucios. Bajo esta óptica, se podría acusar a Hombre Peligroso de caer en la predecibilidad de todo filme que se jacta de mostrar los caminos torcidos del american way of life, como Wall Street (1987, Dir. Oliver Stone) y Cara Cortada (Scarface, 1983, Dir. Brian De Palma). Junto a esto, añadiría a la lista de posibles fallas el carácter panfletario al que tienden algunos diálogos, sin pudor en desplegar su discurso a favor del desarme como si de un mitin pacifista se tratara. Tampoco ayuda que el personaje protagónico se vea y se sienta tan unidimensional, frío e inescrupuloso; carente de alguna cualidad que lo redima o que por lo menos le permita establecer un mínimo grado de empatía con el público. Pese a que Cage no desilusiona en su interpretación, ni él ni Jared Leto se ven lo bastante convincentes como emigrantes rusos, mucho menos como hermanos. Haciendo a un lado todos estos puntos débiles, Hombre Peligroso logra salirse con la suya en cuanto a su propósito de estimular una reflexión profunda alrededor de la idea de vivir en un mundo donde es cada vez más fácil conseguir un arma y cada vez más difícil prescindir de ella. Además, cuenta con varios momentos salpicados de una ironía y humor negro bastante exquisitos. Mientras que como ficción se limita un poco a sí misma, de seguro será recordada como una provocativa e interesante visión sobre una industria en la que el dinero y la muerte florecen tan unidos como dos amantes.

jueves, 11 de diciembre de 2008

EL CODIGO INOFENSIVO



EL CODIGO DA VINCI (THE DA VINCI CODE, 2006)
Dirigida por Ron Howard.
Escrita por Akiva Goldsman, con base en la novela de Dan Brown.
Producida por Brian Grazer y John Calley.
Protagonistas: Tom Hanks, Audrey Tautou, Sir Ian McKellen, Paul Bettany, Alfred Molina y Jean Reno.

No es nada sorprendente que este titulo figure entre los elegidos para inaugurar la cartelera veraniega. Los iniciados en la novela de Dan Brown recordarán el particular estilo narrativo con el que el autor logró plasmar en papel elementos de acción y suspenso dignos de cualquier thriller hollywoodense, creando así un libro que prácticamente pedía a gritos una adaptación a la pantalla grande. De hecho, tengo la sensación de que Brown es un guionista frustrado que escribió El Código DaVinci con la intención expresa de ingresar a la industria. Ahora, gracias al dúo dinamico de Ron Howard y el productor Brian Grazer, el libro que anhelaba ser película ha visto su sueño hecho realidad. El diseño de producción, el ritmo de la edición, la banda sonora y uno o dos emplazamientos de cámara triunfan en introducir a una atmosfera abundante en intrigas y verdades a medias. Tan sólo en estos aspectos técnicos, el filme no demuestra ser espectacular, aunque si entretenido.

En el momento en que se esfuerza mucho por parecerse a su material original, afloran las debilidades. Cuando Tom Hanks le habla a Audrey Amelie Tautou sobre los orígenes del Priorato de Sión, parece presidir una de las conferencias universitarias de su personaje más que dirigirse a su interlocutora. Esos flashbacks explicativos llegan a ser chocantes en su afán de sobre-contextualizar y bombardear de información a los posiblemente escasos espectadores que todavía no conocen el libro. En contraste con la importancia dada a la atmósfera, varios personajes y actuaciones se quedan cortos. Tal parece que Alfred Molina y Paul Bettany sobreactúan por que se supone que son los malos. Con su cara de niño explorador, Hanks tiene un desempeño decente como protagónico masculino, si bien muchas de sus reacciones no se ven muy naturales que digamos. El caso más grave aquí es Jean Reno. Haciéndola por enésima vez de gendarme, policía, detective o patrullero, está en serio peligro de convertirse en una versión francesa de Jesús Ochoa.

Y ahora, la pregunta en boca de todos: ¿tiene sustento la polémica? ¿Volveré a mi casa ofendido o sintiendo como si hubiera pagado para que me golpearan en el estomago? Permítanme plantearlo de la siguiente manera. Imaginen por un momento que tienen un abuelo o un tío ya muy entrado en años que jura y perjura haber sido secuestrado por extraterrestres. El susodicho describe con todo lujo de detalles el color de la luz con el que fue abducido, la forma de la nave espacial, la temperatura en el interior de la misma, la textura en la piel de las criaturas que supuestamente lo utilizaron para experimentos inhumanos, a qué sonaba mas o menos los extraños y guturales sonidos que empleaban para comunicarse entre ellos….una narración dotada de una asombrosa puesta en escena y gran dramatismo. Con el paso de los años, nunca les queda claro si lo que el viejo decía había sido cierto o simplemente perdió el juicio a manos de la senectud. De lo que no guardan duda alguna es de que se trataba de un cuento interesante para las tardes de domingo. Con esto en mente, vayan a ver El Código Da Vinci. Como la inofensiva ficción que es, tiene muchas cosas que decir y que nadie les obliga a tomar en serio. Al menos no demasiado.

EL DINERO DE PACINO

DOS POR EL DINERO (TWO FOR THE MONEY, 2005)
Dirigida por D.J. Caruso.
Escrita por Dan Gilroy.
Producida por Jay Cohen, Wayne Morris y James G. Robinson.
Protagonistas: Al Pacino, Matthew McConaughey, Rene Russo, Jeremy Piven, Armand Assante, Jaime King y Kevin Chapman.

En 1999, Al Pacino contribuyó con su experiencia histriónica a la visión que Oliver Stone tenía sobre la pureza del deporte norteamericano supeditada a los intereses mundanos del capitalismo en la cinta Un Domingo Cualquiera (Any Given Sunday). En ella, Pacino pusó su cuerpo y alma en el personaje de Tony D´amato, un entrenador de fútbol que luchaba por transmitirles los valores del honor deportivo a jóvenes atletas interesados en anotar touch downs únicamente para ganar dinero. Era un idealista que defendía a capa y espada la noción de que el fútbol es una tradición antes que un negocio. Casi diez años después, Pacino regresa con un personaje al otro lado de la trinchera. Si el cine fuera un universo propio donde los personajes de cada película se vieran intríncadamente vinculados en una gran rama genealógica, Walter Abrahams, encarnado ahora por el veterano actor en Dos Por El Dinero, vendría a ser algo así como el primo o hermano descarriado de Tony D´amato. Carismático, maquiavélico y codicioso a más no poder, Abrahams es el director de una agencia de pronósticos deportivos en la que se ve introducido el joven Brandon “John Anthony” Lang (Matthew McConaughey), atleta frustrado que hará cualquier cosa por borrar las manchas del fracaso en su pasado y disfrutar de la riqueza acelerada e indiscriminada que Abrahams reparte con actitud patriarcal entre aquellos empleados suyos que estén dispuestos a lo que sea por ella.


Pese a la comparación de la que me he valido para abrir esta crítica, cabe aclarar que Dos Por el Dinero no es otro drama deportivo como todos los que siempre ha habido, siempre hay y seguramente siempre habrá. Es más bien un drama sobre apuestas deportivas, cosa tan rara como las escasas ocasiones en las que Pacino se ha dignado a honrar a las pantallas con su presencia durante los últimos años. La cinta pretende relatar, a la par que el ascenso económico y la caída de Brandon, los entretelones del negocio de la especulación; un mundo construido sobre los cimientos de las apariencias, al estilo de P.T. Barnum, donde los futuros de miles de personas descansan sobre el criterio de un grupo selecto de expertos, la avaricia constituye por si sola una meta a seguir y el azar se convierte en la diferencia de todos los días entre una gran fortuna y una gran perdida. Si no se le puede encontrar culpable de predecibilidad por tratarse de una película sobre deportes, si es posible verla así en el sentido de ser una típica fabula moral sobre los peligros de la ambición desmedida. Si bien la dirección difícilmente podría tacharse como algo más que dentro de los confines de lo aceptable y ni el guión ni las actuaciones de McConaughey o de Russo constituyen la sorpresa de la temporada, un muy buen motivo para ir a verla sería la participación de Pacino. No pierdan de vista el discurso que se echa en una reunión de apostadores compulsivos. Un memorable ejercicio de retórica, como sólo él sabe llevarlo a cabo.

viernes, 5 de diciembre de 2008

REQUIEM POR UN GUIÓN

Hasta el año pasado, tenía previsto que mi primer guión de largometraje fuera un drama basado en un episodio de la vida de Salvador Dalí; especificamente el periodo de su juventud marcado por su amistad con Federico García Lorca y Luis Buñuel, tomando como eje narrativo principal el romance platonico que muchos historiadores aseguran que existió entre el pintor y el poeta. La pelicula iba a llevar por titulo El Origen de Salvador Dalí, estaría basada directamente en el libro Lorca-Dalí: El Amor Que No Pudo Ser de Ian Gibson, y la idea que tenía en un principio era vender el guión una vez terminado para que fuera una producción independiente entre México y España con un elenco español, y en indioma castellano.

Sin embargo, descubrí con horror que una guionista llamada Philippa Goslett no sólo se me había adelantado exactamente con la misma idea, sino que la pelicula ya se encontraba en la fase de posproducción. El filme es una producción inglesa/española titulada Little Ashes (en alusión al cuadro Cenicitas, pintado por Dalí entre 1927 y 1928), que será estrenada en Estados Unidos durante la primavera del año próximo y es dirigida por el ingles Paul Morrison, cuyo único otro credito hasta ahora en su filmografía incluye Solomon & Gaenor (1999), nominada al Oscar como Mejor Pelicula Extranjera. El reparto incluye a Javier Beltrán en el papel de Lorca, Mathew McNulty como Buñuel, y encarnando al surrealista catalán tendremos a Robert Pattinson, quien acaba de convertirse en el nuevo Daniel Radcliffe gracias al reciente éxito de Crepusculo (Twilight, 2008).

Cualquier ilusión que tenía de contar esta historia tal y cómo la había imaginado se vino abajo en cuanto me enteré de la existencia de este proyecto. Aún si hubiera logrado escribirlo y venderselo a España, mi proyecto hubiera vivido con el estigma de estar constantamente comparado con el éxito o el fracaso de esta versión. Dirán que soy un exagerado, pero si hay algo que no soporto es figurar como segundón en este tipo de cosas. Afortunadamente, me encuentro en estos momentos trabajando en otro guión que a nivel dramatico me parece muchisimo más interesante y con mayores posibilidades de producción.

Pese a que me queda todavía un poco la espinita de lo que pudo haber sido, aguardo con ansias el estreno de este filme, ya que siento que es una historia fascinante que merecía desde hace mucho tiempo ser llevada a la pantalla y espero que Morrison haya hecho un trabajo digno de ella. Sigo pensando que esto debió de hacerse con un reparto completamente español y en su idioma original, pero como no estoy familiarizado con el curriculum actoral de Pattinson, le daré por el momento el beneficio de la duda.

martes, 2 de diciembre de 2008

A LA ETERNA CAZA DE UN PSICOPATA


ZODIACO (ZODIAC, 2007)
Dirigida por David Fincher.
Escrita por James Vanderbilt, con base en los libros Zodiac y Zodiac Unmasked: The Identity of America´s Most Exclusive Serial Killer por Robert Graysmith.
Producida por Ceán Chaffin, Brad Fischer, Mike Medavoy,
Arnold Messer y James Vanderbilt.
Protagonistas: Jake Gyllenhaal, Robert Downey Jr, Mark Ruffalo, Anthony Edwards, Brian Cox, Chloë Savigny y Phillip Baker Hall.

Zodiaco es un drama policiaco con tintes de suspenso que narra los esfuerzos llevados a cabo alrededor de tres décadas para identificar y capturar al enigmático asesino del Zodiaco, quien durante los años sesentas y setentas aterrorizaba la bahía de San Francisco con una serie de matanzas inexplicables, mismas que normalmente eran acompañadas de cartas que él mismo se tomaba la molestia de enviar a la policía y la prensa, en las que se jactaba de las vidas que había cobrado y retaba a las autoridades a resolver códigos y acertijos para deducir cual sería su próximo golpe. Más que centrarse en los asesinatos propiamente dichos, la película pone en acciones y boca de los personajes las diversas pistas, testimonios, evidencias e hipótesis que constituyeron una de las investigaciones policíacas más largas e intensas en la historia contemporánea de los Estados Unidos. Si, hay momentos de violencia gráfica, pero el director David Fincher los relega exclusivamente al tiempo presente y cronológico de los homicidios, dándole así prioridad al intento de esclarecer los motivos detrás de dichos crímenes.

Perteneciente a una generación de cineastas entrenados en el terreno de los videos musicales y mejor conocido por su preferencia a una lente estilizada y la construcción de atmósferas inquietantes que reflejen los más intrincados rincones de la condición humana, Fincher opta por dejar a un lado sus trucos visuales del pasado (recorridos fluidos e imaginarios de la cámara a través de pisos o cerraduras, entre otras cosas) para permitir que el realismo y el rigor informativo sean los hilos conductores de una historia que de por si ya es más grande que cualquier ficción, o incluso que la vida misma. El resultado final es inesperado y atípico, como si la angustia latente en Seven (Se7en, 1995), El Club de la Pelea (The Fight Club, 1999) y otras piezas clave de su filmografía se viera encauzada por el manejo de información documentada propio de cintas como JFK (1991) de Oliver Stone o Todos Los Hombres del Presidente (All The President´s Men, 1976) de Alan J. Pakula.

La mayor preocupación del filme no es dar respuestas sino generar preguntas, lo cual podrá ser un poco decepcionante para aquellos que tengan la expectativa de un thriller común y corriente con sangre a raudales y una desenmascaramiento convencional del criminal. Sin embargo, basta con echarle un ojo a la cuidada reproducción del vestuario, las locaciones, la música y la actitud de las décadas en las que se desarrollan los acontecimientos, así como a la certera dirección de actores, para caer en la cuenta de que Fincher ha logrado capturar con enorme soltura el desgaste psicológico que para los implicados en el caso implicó el dedicarle tantos años de su vida, junto con el status de mito que el asesino ha ido adquiriendo gracias a su constante cobertura en los medios de comunicación. Presten especial atención a la escalofriante escena en la que el asesino hace una llamada telefónica a un programa de televisión para tener una idea de lo que quiero decir con esto último. Escurridizo y atrayente como el psicópata al que los personajes persiguen, Zodiaco es un obsesivo misterio que los atrapará de principio a fin.